Formatos para la interacción.
Descubrir y observar no siempre significan lo mismo. El descubrimiento implica una acción participativa por parte del agente. Observar es más una cuestión de actitud, atención y concentración. Cualquier investigador contemporáneo, del físico al sociólogo moderno han asumido que la simple presencia del observador supone una interacción sobre el experimento, sobre el medio. Parece que cualquier testigo, por ingenuo que sea, tiene un efecto inevitable. No sirve, por tanto, la coartada de la inocencia y los experimentos ya no pueden verse con intenciones neutrales. Por imposible, ya no interesa el deseo de preservar las cosas tal y como son sino la intención de descubrir funcionamientos y flujos que pasan desapercibidos en la primera mirada.
La propuesta que se lanza en este lugar, destinado al entendimiento de la obra de Tomihiro, es la de la interacción intencional. Se trata de una interacción organizada y participada. En distintas ocasiones se presenta un formato que permite ser interpretado, manejado, utilizado y entendido con distintos objetivos. Estos formatos se convierten en una interface eficaz para que acción y descubrimiento se produzcan de un modo personalizado y dirigido, para que, en última instancia, el visitante se convierta en un usuario de los medios que el museo pone a su disposición para construir su propia experiencia perceptiva y dejar su huella significada.
Con este objetivo se han revisado los objetos materiales implicados normalmente en el uso de un museo: los tickets de entrada, las barandillas que evitan la cercanía excesiva, el circuito de video vigilancia, los suelos sobre los que se camina y la paredes que se tocan, los lugares en los que ejercer la crítica y la opinión, los souvenirs y otros más y se les ha dotado de un formato para la interacción. El ticket entrada se ha trasformado en un dispositivo de semillas encapsuladas. Son semillas de las plantas que Tomihiro ha dibujado, y con estos dibujos han sido ilustradas y distinguidas. ¿Qué hace con el ticket de entrada habitualmente el visitante de un museo? La respuesta es solo binaria. Lo conserva o lo tira. Nuestro ticket-de-entrada-dispositivo-de-semillas permite otras decisiones. El visitante debe utilizar las semillas del interior con la intención determinada personalmente. Podrá plantar las semillas en un variado número de posiciones y entornos. Podrá buscar una composición cromática que le interese, podrá ser más ambicioso y ponerse de acuerdo con otros visitantes acometer la plantación de parterres, corros o linderos. Tendrá la ocasión de participar en la construcción de un entorno paisajístico. Tendrá la excusa perfecta para volver de nuevo al museo y observar las variaciones sobre su acción.
Relación entre lo real y lo representado. Modelos de intención.
En algunos colegios llevan a los niños a las fabricas de distintos productos con la pedagógica intención de que entiendan como se generan. Aunque parezca mentira, los mejores bollos, yogures y refrescos los hemos tomado después de estás visitas, después de ver como se mezclan, preparan y empaquetan estos productos. Cuando nuestras madres nos enseñaban a hacer bizcochos y teníamos pocos años nos comíamos nuestros desastrosos primeros experimentos con una mezcla de voluntad y orgullo que los hacían exquisitos. El hecho de que el museo de Tomihiro se encuentre en el mismo escenario en que sus dibujos y poemas fueron ideados, en el entorno que los hizo posibles y relevantes posibilita la provocación de un efecto semejante. El deleite y el orgullo de quien, al contemplar el producto, se sabe conocedor de sus secretos.
Efectivamente, la naturaleza está ahora más llena de secretos que nunca para nosotros. Nos referimos, claro está, al tipo de secretos que sólo conoces con la convivencia y que ningún libro ni reportaje te puede desvelar. En esta propuesta se crea un marco de convivencia y descubrimiento de la naturaleza que permite reaprender algunos secretos sencillos: como transplantar una especie, en que época hacerlo, donde suelen encontrarse un tipo de flores, como conservar o elegir semillas.
Con esta intención se propone una experiencia de percepción paralela entre los dibujos y poemas de Tomihiro y la naturaleza real que se tomó como modelo. Se propone en primer término la restauración de la naturaleza que rodea al museo y su señalización y balizamiento para que se produzca un descubrimiento informado. Se posibilita además que en la restauración y mantenimiento de esta naturaleza circundante participen los visitantes. Mediante el circuito interno de video y la conexión con Web Cam se disponen formas de contemplación que permitan observar sincrónicamente los dibujos y los modelos reales. Los dibujos y poemas ofrecerán siempre una imagen de perfección y espiritualidad frente a las informaciones materiales más variadas que trasmitirán las imágenes reales de plantas cuyas hojas se mueven con el viento o donde se observan con detalles de enorme precisión.
Aclimatación perceptiva.
Entremos en una habitación oscura, dejemos pasar unos instantes, descubramos sólo entonces lo que tenemos cerca, porque antes, como buenos habitantes de entorno iluminados, no podríamos ver nada. La percepción eficaz exige umbrales de adaptación. Ponerse ante un dibujo o un poema de Tomihiro sin preámbulos seguramente suponga obviar una enorme cantidad de datos y matices que los dibujos contienen. La obra de Tomihiro exhibe la riqueza del detalle. Su apreciación requiere una adaptación previa. Con este fin mas que un hall entendido como espacio, representativo e introductorio, se propone una secuencia gradual de lugares.
Los entornos que forman esta secuencia se caracterizan por lograr un ambiente perceptivo controlado. Cada uno permite la observación de los dibujos a una distancia prevista. También se caracterizan por una postura de observación distinta, por una singularización de la luz artificial, por una rugosidad diferenciada de suelos y pilares.
El visitante comenzará explorando una sala con contenidos más uniformes. En este primer recinto, los fondos visuales tienen una textura amortiguada. Los dibujos juegan a ser plantas naciendo entre hierba y se muestran en un expositor que sobresale del suelo. Para apreciar el detalle, es necesario que el espectador se incline sobre “la tierra”. La moqueta, de un relieve ligero y tacto suave, despliega un jaspeado en dos tonos verdes poco diferenciados y muy mezclados, como si viéramos la hierba a una enorme distancia formando una gran mancha casi plana. Los pilares..........Las pantallas de video del lateral muestran imágenes de algunas plantas adquiridas por visitantes previos. Estos visitantes han conectado su planta a la dirección del museo en internet y una web cam muestra como han quedado integradas en el nuevo entorno doméstico. El tratamiento de estas imágenes conformará un collage de gran tamaño compuesto por pequeñas fotos tejidas en el mismo paño. Un conjunto singular perceptivamente que busca un tímido despertar de los sentidos.
En el siguiente recinto unos expositores especiales permiten acercar el dibujo a la altura de los ojos. Graduar la distancia a la que ves el dibujo no requiere un cambio de posición tan acentuado como en la sala anterior. También parece que los dibujos nacen del suelo y sobre él se incorporan de manera frágil. La moqueta tiene una riqueza cromática superior. El número de tonos, la textura y la mezcla reproducen y abstraen una visión de la hierba a, aproximadamente, 1.5m de distancia. Los pilares........Las pantallas de video del lateral muestran imágenes de algunas plantas reales que han sido sembradas por anteriores visitantes y que se han transplantado al exterior de modo que las imágenes muestran a las plantas en su entorno natural. Las imágenes se maquetarán en formato intermedio.
La última de las tres salas de exposición permanente construye un ambiente de enorme intensidad perceptiva. Los dibujos cuelgan a la altura de los ojos por lo que resulta sencilla y cómoda la observación con gran minuciosidad. La moqueta emula la observación de la hierba a una distancia muy corta resaltando los detalles cromáticos y de forma. Los pilares tiene un radio extenso que obliga a caminar cerca de los dibujos. Las pantallas de video del lateral despliegan una secuencia de imágenes que muestran las plantas sembradas por los visitantes y localizadas en la zona de invernadero de la planta alta. Las tomas se han realizado a una distancia muy corta y reproducen con gran calidad los detalles. El gran formato hará que fenómenos como el riego o el viento sean observados como grandes cambios en el lienzo que cierra el espacio.
A estos efectos, controlados con detalle, se le superpondrán otros de naturaleza variable. Por ejemplo, los móviles que estabilizan los toldos del exterior tendrán una superficie pulida y brillante. Con su movimiento, crearán reflejos itinerantes que deslizarán en el interior de las salas.
Ligereza.
Practicamos una ligereza ideológica. En lo ligero se encuentra la primera receta para el cuidado del medio. El consumo mínimo de material y el impacto más reducido al entorno siempre coincide con la propuesta que menos pesa. Proponemos una construcción fragmentada, donde ninguna pieza sea de gran tamaño, donde ninguna unión se haya hecho definitiva. Esta arquitectura preveé una extinción pacífica. Su desaparición no deja huella alguna en el territorio. No hay cimentación extensa, casi no hay movimiento de tierras, no hay soldaduras: se trata de una construcción que pronostica el desmontaje.
Lo ligero y lo fragmentado operan por adición. Siempre suman y solo en la composición variopinta se alcanza la eficacia. El aspecto general será el de los nidos de pájaros, con su sinfín de ramitas. Una intención arquitectónica camuflada que encuentra su intensidad en la combinación de pequeños objetos utilizables por el visitante o alterables por la naturaleza más que en la búsqueda de ninguna imagen emblemática. Predicamos la antimonumentalidad ecológica. Damos paso a una arquitectura de mil bellezas pequeñas, las de situaciones fragmentadas de luz, material y pequeñas formas.
Este sistema aditivo proporciona un soporte construído abierto que podría ser ampliado o reducido si en el futuro se requiriese. Las decisiones tecnológicas y materiales iniciales han perseguido también una adecuación de estados intermedios. No se necesitarán enormes grúas para levantar enormes paredes prefabricadas, ni camiones llenos de hormigón, bastará con ir añadiendo nuevos ingredientes, casi siempre, bastante manejables.
Utilización de los materiales del sitio de forma residual.
La utilización de materiales del sitio es casi un tópico en arquitectura. Desde el estilo internacional, parece que las diferenciaciones mejor aceptadas para los arquetipos son las justificadas desde los materiales autóctonos. Con tan prestigiosos antecesores no insistiremos en este punto. Sin embargo, introducimos una variación en este tema general. No nos interesa lo que hay sino lo que sobra. Se planea la utilización de los restos.
Los pilares, elementos que soportan específicamente la compresión y que requieren un naturaleza más masiva, utilizarán piedra, madera, arena o agua procedentes de la zona. Sin embargo, no habrá que extraer piedras nuevas en la cantera cercana, no habrá que talar ningún. Utilizaremos las esquirlas de la piedra o los fragmentos sobrantes de madera. Hasta el toldo será un patchwork construído con restos de tejidos, restos de la famosa seda de la zona debidamente tratada se aplicarán también al interior.
Arquitectura construída con más acciones que muros.
Le preguntamos a un transeúnte cualquiera si considera que en algún momento de su vida diaria “hace arquitectura”. La mayoría no acierta a contestar y se muestra desorientado. El que tiene más recursos nos habla de las chapuzas que hace en casa. Pero eso no lo haces todos los días, contestamos. Entre arquitectos ese esfuerzo resulta más sencillo y ha sido fácil confeccionar una lista de la que damos algunos ejemplos:
- Hago arquitectura cuando abro un paraguas.
- Hacen arquitectura las personas que forman una cola.
- Hacen arquitectura los individuos que se apropian de un lugar para tomar el sol.
- Hace arquitectura la lluvia si consigue inundar una zona.
- Hace arquitectura el que consigue que le crezcan plantas en casa.
- Hace arquitectura el que cuelga la ropa donde la gente puede verla.
El documento que describe el proyecto con más acierto es el ideograma que expone las ocasiones para la interacción. Se trata de crear una trama argumental que proponga una serie de actitudes, situaciones o vivencias participadas. Una arquitectura que se construye especialmente de acción planificada, acción interpretada o acción espontánea de los visitantes en el medio. Lo determinante es el argumento de qué se va a hacer, la construcción sólo dispone los medios necesarios.
Balizamiento y muebles.
De acuerdo con las hipótetisis formuladas de arquitectura de acción, ligereza, interacción... Se confía en parte el logro material de estos propósitos a dos grandes asuntos de diseño: mobiliario y balizamiento. La especificidad de los espacios se conseguirá mediante la disposición distintos muebles que permitan diferentes configuraciones, movimientos, adaptaciones y cambios de uso. Muy ilustrativa resulta a este respecto la planta de accesos que se entiende como un conjunto de canales o vías que permiten realizar distintos actos en una secuencia seriada y ordenada. La introducción del programa en estos canales se realiza mediante el amueblamiento de los mismos. En planta se muestran, distinguido con otro color, las ordenaciones más compactas de los muebles que permiten otros usos del espacio.
Una señalización inteligente será necesaria para conseguir que los visitantes se apropien de este lugar y exploten sus características. Se trata de aprender sus dinámicas de uso y registro. Los Boy Scouts, en sus visitas campestres, organizan un sistema de señalización codificado que les ayuda a comprender y usar la naturaleza. Esta misma estrategia se aplicará a exteriores e interiores. Igual que los Boy Scouts se recodificará en parte lo natural pero también se recodificarán las otras “naturaleza” creadas al interior y sometidas, en algunos casos a regímenes paralelos.
Se propone también un entendimiento mueble del jardín. Recurriendo a grandes tiestos, parterres móviles, áreas de plantación variable etc. Un espacio externo que varía y se adecua a las vicisitudes del programa, los cambios de afluencia etc. Será un paisaje construído por los visitantes que el arquitecto deja deliberadamente sin terminar pero habiendo especulado sobre sus posibilidades de cambio. Un paisaje que hay que plantar, descubrir, recorrer, regar, reparar, comprender, inundar etc. Adquiriendo por un día las rutinas del jardinero, del botánico, del agricultor y asimilándolas como admitimos los cuidados que nuestras casas y nuestros muebles y objetos requieren.