SANLÚCAR DE BARRAMEDA (memoria) cerrar x

CUENTO 1. EN BICI DESDE LA PLAYA. O de cómo de construyó un cinturón multifuncional y verde.

Érase una vez un municipio andaluz donde existían grandes controversias entre diferentes grupos sociales. Los Ecologistas estaban peleados con los Comerciantes y los Constructores, las Madres con niños con los Conductores, los Jubilados con los Internautas y los Vecinos sospechaban de los Técnicos Municipales. Un infausto día de mucho calor una subida de tensión provocó que cayera la red eléctrica y dejaran de funcionar los aparatos de aire acondicionado, casualmente, el mismo día, subieron los tipos de interés, hubo problemas con un vertedero cercano, diez ancianos rodaron por la cuesta alta rompiéndose las caderas, se anunciaron restricciones de agua, prohibieron bajar música de la red y hubo un virulento brote de alergia infantil atribuido a la falta de contacto con el verde. Cada grupo salió a la calle y discutieron durante horas pudiéndose oír insultos o improperios que por ingeniosos no dejaban de ser irreconciliables. De pronto alguien dijo: no cabemos todos en nuestras calles que cada grupo construya una calle nueva, solo para ellos para no ser molestados ni hablar nunca más.
La reunión se disolvió y, desde el día siguiente, se pusieron manos a la obra a construir su propia calle. Los Ecologistas habilitaron un carril bici continuo y rodeado de verde, los Comerciantes adoquinaron una calle escaparate, los Internautas se preocuparon de tener una antena wifi cada 20m, los Jubilados apañaron una calle sin pendientes, lisa blanda, poblada de bancos y con sombra ideal para el paseo, las Madres con niños construyeron parques y zonas deportivas seguras y pedagógicas, los Técnicos Municipales incluyeron en su calle modernísimas canalizaciones de gas, agua, alcantarillado, iluminación subterránea y telefonía para estar a la última…cada grupo dio rienda suelta a sus históricas demandas. Como los ánimos seguían enfrentados, la construcción se realizó en el más estricto secreto. Las familias donde algunos miembros pertenecían a grupos distintos nunca traicionaron las consignas colectivas. Las calles se construyeron entre empalizadas opacas de forma que cada grupo solo conocía el interior de su propia vía.
Todas las calles estuvieron terminadas casi al mismo tiempo y, desde entonces, cada uno transitaba solo por su camino. Pero el viento de poniente, típico de la zona, soplo un día más fuerte de lo normal. Los vecinos se refugiaron en sus casas y escucharon como el aire huracanado se llevaba todo lo que sobresalía un palmo del suelo. Tras varias horas de espera el viento amainó y cuando salieron a la calle se produjo la sorpresa: las empalizadas de las calles habían desaparecido y se pudo ver como las sendas de cada grupo trascurrían paralelas y unidas por toda la ciudad. Todos querían partir del paseo marítimo, todos querían pasar por los jardines de los palacios y del castillo, todos querían bordear el campo de fútbol, todos querían recoger gente del Barrio Alto y del Barrio Bajo. Las diferentes calles unidas, formaban un gran anillo que recorría los puntos más importantes de la ciudad y la cosía eficazmente.
Apaciguados todos por el susto del huracán alguien dijo: vaya pista, por aquí podrían desfilar los caballos de las fiestas del verano. Otro dijo: menuda Semana Santa, en esta avenida formada por todas las calles. Un ecologista admitió: si nos dejaran usar la instalación de internet podría servir para dar información de la ruta. Fue así como se decidió utilizar, el conjunto de todas las calles como una gran avenida.
Los Técnicos del Ayuntamiento optimizaron y reglamentaron el uso de la multipista: según los horarios se dedicaba más o menos superficie a cada función, según el clima los peatones o los ciclistas transcurrián por áreas sombreadas o expuestas, se ahorraba energía, se disminuía el tráfico y los ciudadanos gozaban de mayores oportunidades de socialización. Desde entonces se conoce a los Sanluqueños por los colaborativos porque de todos es sabido que son jartibles con lo de “hagámoslo todos juntos, que es mejor”.             

 

CUENTO 2. LA COMPRA VIENE A CASA.
O de cómo se amainaron las necesidades de desplazamientos mediante la mezcla de usos.

Érase una vez un municipio andaluz donde algunas de las casas que antaño eran para una familia habían sido sustituidas por viviendas colectivas. En consecuencia, el tráfico había comenzado a ser un problema que impedía valorar las increíbles ventajas de una forma de vida mantenida en el tiempo por muchos, muchos años. La dificultad del acceso y del transporte estaba provocando la desaparición de usos no residenciales y la disminución de actividad urbana.

De repente, los sabios del lugar tuvieron una idea: harían que comercios y servicios se acercarán a cada hogar para disminuir los desplazamientos diarios, ¡¡¡la compra iría a buscarte a casa!!!. Los habitantes se reunieron y, entusiasmados, decidieron crear licencias y habilitar ubicaciones para unas arquitecturas temporales que introdujeran, en cada área, usos complementarios a los existentes. En poco tiempo, todo el mundo en los barrios Alto y Bajo podía encontrar lo que necesitaban en la vida diaria caminando menos de 200 metros. Había remolques pesados que, aparcados en las plazas del Ayuntamiento, contenían productos de todas las tiendas locales que no estaban en las calles próximas.  Los servicios municipales, y algunos de interés público, se ubicaron en quioscos con concesión temporal. Había pequeñas expendedoras donde adquirir alimentos a granel no embasados. Todo tenía un diseño cuidado y llevaba el escudo del Ayuntamiento. Pero, sobre todo, lo que más llamaba la atención a la gente de fuera, era un sistema de carritos de compra retornables que, agrupados en algunas esquinas y acompañados de una pantalla, permitían hacer el pedido al mercado central desde muchas calles del barrio e irlo a recoger allí mismo en un par de horas encontrando el carro municipal rellenito con lo que habías pedido.

El nuevo mobiliario fue acogido con gran entusiasmo y la señora Luisa empezó a comer ajo y berza incluso los días que no había podido ir al mercado por la ciática. Pero un día, unos comerciantes de rostro sombrío oyeron hablar de la feliz mezcla de usos. Habían abierto centros comerciales a la americana en muchos municipios de alrededor y se proponían inaugurar otro en el nuestro. Pensando que carritos, carromatos, expendedoras y quioscos iban a restarles ventas, decidieron comenzar a correr bulos sobre tan bella iniciativa. Dijeron a los artesanos: esto va a acabar con vosotros y ellos contestaron: pero si somos los que fabricamos el nuevo mobiliario urbano. Dijeron a los comerciantes de las tiendas del barrio: ya nadie sabe donde esta vuestra tienda y ellos les contestaron: pero si todo está lleno de nuestros productos y van etiquetados con la dirección de la tienda de procedencia. Dijeron a la alcaldesa: todo este dinero que usted ha invertido no funcionará porque los vándalos romperán todo de noche en cuanto pase la novedad. La alcaldesa se dio cuenta de que, tras este augurio, había una amenaza velada y decidió, proteger, cada noche, todos los elementos en las antiguas bodegas que había en la ciudad y volverlos a sacar de día.

Fue así como, por las noches, los habitantes podían ir en coche a las bodegas y aparcar cómodamente en las zonas habilitadas llevándose la compra del día de esos carros y elementos móviles que contenían todo lo que vendían en las tiendas del barrio. Y poco a poco se acuñó la idea de Zoco de Tarde y algunos otros edificios del centro, como los colegios, prestaron sus espacios al cuidado de los miniequipamientos móviles. Dice la leyenda que los pequeños edificios dedicados a pequeños locales comerciales y de equipamiento que se encuentran en el antiguo Parque de Bomberos y en los Antiguos conventos, que sus usos variados, equilibrados, de gran accesibilidad y su horario expandido proceden de la evolución de un zoco de tarde.

Los comerciantes de grandes superficies se dieron cuenta de que era una estrategia competitiva y decidieron conformarse con los beneficios que les daban los habitantes de otros municipios sin tanta política social y algún que otro Sanluqueño que iba hasta allí en bici por hacer deporte.

 

CUENTO 3: TURISMO DOMÉSTICO.
O de cómo las mujeres idearon un sistema de habitaciones de alquiler en casa propia.

Érase una vez un municipio andaluz en un reino donde todo era dictado por un consejo de sabios. Los sabios recorrían la geografía del reino a pie así que pasaban por sus destinos cada 15 años. Analizaban el lugar, hacían muchas preguntas y dictaminaban, finalmente, augurios y sentencias que condicionaban el destino de cada sitio durante los siguientes quince años. La penúltima vez que pasaron por nuestro enclave, el análisis fue concienzudo e hicieron dos listas. La primera lista decía las cosas buenas. Tradición gastronómica: exquisita; pasado histórico: gran relevancia; playas: pueden disfrutarse bajo un templado clima mediterráneo influido por humedad atlántica; insolación anual: más de 3.000h al año; parques naturales: uno de los más bellos de Europa; otros: romerías, ferias, semana santa y un motón de gente simpática. La lista de cosas malas hablaba de pocos servicios especializados en la atención al público, falta de hoteles, carencia de infraestructuras y algo sobre la falta de una iniciativa específica y con personalidad. Los sabios emitieron veredicto: este lugar tendrá una ocupación del 60% con un sistema de arrendamiento de casas para el turismo un poco desorganizado y estacional.

Los hombres recibieron la noticia con paciencia y un poco de guasa pero las mujeres estaban inquietas. Habían oído augurios mejores de amigas y primas de pueblos cercanos. Se reunieron con carácter urgente y, agitadas por la ruptura de la propia rutina, decidieron no conformarse con los designios del consejo de sabios y redactaron una tímida lista de soluciones. Los hombres se rieron y no hicieron mucho caso aludiendo: nunca los designios de los sabios han sido contradecidos. Así que decidieron darles una lección. Inventarían un sistema turístico que las concediera a ellas la mayor parte de la iniciativa empresarial, que aumentara la ocupación y que permitiera generar una identidad propia. Lo llamaron Turismo Doméstico. La filosofía era defender que el lugar más confortable es siempre una casa, con alma y dueña que cuida del bienestar y el confort y que los turistas debían integrarse en la vida del pueblo.

Las mujeres se dividieron en tres grupos: las que tenían casas bonitas de antaño, grandes, con patios y corredores; las que necesitaban independizarse, las que tenían una casa moderna y pequeña y, en último lugar, las que eran dueñas de casas alquiladas desde hacía mucho tiempo se juntaron con sus inquilinas de largo recorrido. Cada grupo ideó su estrategia: las de las casas grandes recibirían ayudas para su rehabilitación si incorporaban alguna habitación al programa de turismo doméstico, para las que necesitaban independizarse se construirían casa nuevas con una habitación extra que albergaría a los turistas del programa y contribuiría al pago del alquiler, las de casa pequeñas decidieron ceder un espacio para turismo gastronómico doméstico y caseras e inquilinas llegaron a un acuerdo: rehabilitamos la casa introduciendo la habitación turística y los beneficios se dedican a pagar las mejoras.

El sistema de reservas funcionaba inmejorablemente. Había dos centros de captación: el mercado y las antiguas bodegas. En ambos había un panel de hospedaje y un panel de comidas. Allí, los turistas, descubrían la oferta de habitaciones disponibles en casas locales y la disponibilidad de menús caseros. Pequeñas cámaras web mostraban los encantos, características y precios de cada oferta en tiempo real: la señora Carmen cocinando en directo o el patio de Ana Soler reluciente y con las puertas abiertas. Los turistas pagaban por anticipado, cama o comida, y tenían una auténtica experiencia andaluza.

El tiempo trajo el éxito y la nueva visita de los sabios que ha sido recientemente. Tras el primer silencio de la sorpresa uno dijo: ¡es un turismo nuevo que hace de la vida cotidiana el verdadero monumento!, otro exclamó: es muy coherente con la nueva tendencia a la búsqueda de experiencias de autenticidad en los viajes, otro hizo ver  la competitividad de los precios y el último hablo de las ventajas que proporcionaba a la conciliación laboral y familiar. Emitieron su veredicto: los pueblos con iniciativa son prósperos y este tendrá el mejor de nuestros augurios. Hubo una pequeña amonestación a los hombres que, en seguida, se pusieron a colaborar.

 

MONUMENTOS MODERNOS.
O de cómo una reina extranjera obligó a producir monumentos de la era digital.

Érase una vez un municipio andaluz que formaba parte de un reino próspero. Los ciudadanos admiraban al monarca por su juicio, su templaza y sabiduría: nunca tomaba decisiones precipitadas,  se admiraba su sencillez, respetaba enormemente las tradiciones y era un fantástico administrador. El pueblo estaba apenado porque su monarca era viudo desde hacía ya diez años y parecía sumido en una melancolía continua. Las calles expresaban el deseo de un nuevo matrimonio hasta que, de pronto, el rey salió al balcón con una mujer extranjera. Apenas pasaron diez días entre el anuncio en prensa del matrimonio y la consumación eclesiástica. Esto preocupó a los ciudadanos: era impropio de su rey esa precipitación.
En poco días los peores augurios se confirmaron, la reina paso a tener un papel muy activo en el gobierno y se promulgaron más de cien leyes nuevas en apenas dos semanas. Aunque ninguna era injusta o abusiva, era evidente un cambio en el cuño de las normas. La antigua filosofía de templanza y tradición fue sustituida por un fondo reformista que a muchos pareció inquietante.
Nuestro municipio vivió atento pero distante estas jornadas ya que la mayoría de las nuevas leyes no parecían afectarles directamente hasta que, un día,  llego la temida consigna: se invitaba oficialmente al pueblo a aplicar la nueva Ley de Monumentos Modernos.
Gobernador y consejeros abrieron con temor el texto. La primera frase rezaba: “Vivimos en pueblos y ciudades con una enorme riqueza patrimonial. Muchas de nuestras leyes se encaminan a la conservación de esta riqueza y a una actualización de sus usos que redunde en un eficaz mantenimiento. Todas esas medidas deben ser, sin duda, respetadas -aquí los lectores respiraron con alivio-. Sin embargo, Sus Majestades quieren que su pueblo no se conforme con el patrimonio del pasado y que construyan un patrimonio del presente que pueda legarse a generaciones futuras. Por ello, se obliga a cada municipio a construir una cantidad quinquenal de Monumentos Modernos en proporción a la importancia de su patrimonio histórico y social fijándose las cantidades en la tabla adjunta número 7”. Los congregados se miraron con estupor. La lectura del resto del texto no mejoro el impacto: Sanlucar como pueblo memorable y patrimonialmente millonario debía generar seis Monumentos Modernos cada cinco años. El Gobernador montó en cólera y maldijo a las mujeres extranjeras durante más de 3 horas. En consecuencia, los meses siguientes el susto le dejo convaleciente. Fue así como el hijo del Gobernador se vio obligado a agudizar su ingenio y presentar una lista de los Seis primeros monumentos a construir:

1er Monumento Moderno: Arcos eléctricos. Observando el mal estado de las infraestructuras, las dificultades que tenemos para recibir el internet de banda superancha y el deterioro estético del cableado aéreo proponemos que algunas calles tengan arcos realizados en la artesanía local que trencen cables y tubos formando hermosas bóvedas. Habrá calles dedicadas a los palmeros, a los mimbreros, a los toneleros al resto de oficios artesanos.
2º Monumento Moderno: Lunares digitales. Observando que nuestras casas tienen algunos de sus espacios más bellos al interior las dotaremos de cámaras digitales internas conectadas con pantallas tft circulares externas para trasparentar lo que dentro ocurra.
3er Monumento Moderno. Transformación del Castillo en el Museo Interactivo de la Cocina, el Mar y el Huerto. Con las más avanzadas técnicas expositivas pretendemos conocer los recetarios gastronómicos locales de Andalucía y Latinoamérica en comparación con las características del paisaje marino y terrestre local.
4º Monumento Moderno. Millas Temáticas. Aprovechado el anillo verde y la división multipista que ya existe habilitaremos millas temáticas: milla digital, milla botánica o milla deportiva que intensifiquen las cualidades de algunas de las zonas.
5º Monumento Moderno. Plaza-Gimnasio Intergeneracional. Espacio público pensado para que niños y abuelos realicen funciones lúdicas incentivando la socialización en los mayores y la autonomía en los niños.
6º Monumento Moderno. Motocicleta por bici. Instalación de un sistema público de bicicletas doradas con cuentakilómetros que permitan canjear por manzanilla o tapas gratis los paquetes de 100km recorridos en bici.

El hijo del gobernador mandó la lista con cierto miedo pero fue fantásticamente recibida. La Reina en persona visito el municipio. La prensa tituló “Sanlucar reinterpreta con sensibilidad digital la tradición barroca”. El gobernador abdicó orgulloso en su hijo y el pueblo se reconcilio con las nuevas medidas y con la nueva esposa del monarca que, por cierto, tenía un nombre raro: se llamaba Innovación.  

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